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Fiesta del Corpus. Fiesta de Cáritas

Fidel Herráez Vegas (Arzobispo de Burgos)

gil hellin

Celebramos hoy la fiesta del Corpus Christi. Es una de esas fiestas que el calendario cristiano ha puesto en letras rojas y que el Pueblo de Dios celebra con especial cariño y devoción. La fe se ha hecho cultura en tantas manifestaciones como podemos contemplar estos días en nuestra geografía burgalesa. Ante el Misterio de la Eucaristía nos podemos acercar desde diferentes perspectivas; también la fiesta y la celebración forman parte constitutiva de esta aproximación. Hoy nuestra fe se centra de modo especial en Jesucristo Eucaristía, «Cuerpo entregado y sangre derramada», memoria perenne del inmenso amor de Dios por nosotros; y tenemos la alegría no solo de celebrar este Misterio sino también de alabarlo, adorarlo y cantarlo por las calles de nuestra ciudad.

Todos sabemos que la Eucaristía culmina el proceso de la iniciación cristiana. Además, la riqueza que encierra no puede expresarse con un único nombre, por lo que tenemos términos diferentes en función de los aspectos que se trata de subrayar: misa, banquete, comunión, sacrificio, fracción del pan... Por eso, los cristianos reconocemos que ella es fuente y cúlmen de la vida eclesial y de «toda vida cristiana» (LG 11). Y es que, en torno al altar, la Iglesia se reúne para hacer presente el Misterio total de entrega de Jesús en la Cruz. Hoy el Señor nos sigue hablando en silencio, en el Misterio de la Eucaristía, y cada vez nos recuerda que seguirle quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don para Él y para los demás.

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Evangelio del domingo, 23 de junio de 2019

Estamos en pleno descampado y atardece. Jesús está rodeado de una gran muchedumbre de gente: no menos de cinco mil hombres, muchas más mujeres y no pocos niños. Los apóstoles hacen a Jesús una propuesta muy pegada a la realidad: “Despide a la gente para que vayan a comprar pan y buscar alojamiento”.

Jesús no piensa lo mismo y pregunta qué provisiones tienen ellos. Cinco paces y unos peces, responden. Tras escucharles, les da esta orden: traédmelos y decid a la gente que se siente. Luego toma los panes, los bendice, los parte y les manda que los repartan entre la gente. A pesar del apetito, no agotan las provisiones, pues los apóstoles recogen 12 cestos de lo que ha sobrado. Juan, el teólogo, sitúa este milagro en la víspera del discurso sobre el Pan de Vida, que pronunciará Jesús al día siguiente en la sinagoga de Cafarnaún. En él hablará de un Pan infinitamente superior al de hoy y que, además, no saciará a cinco mil hombres sino a millones y millones de mujeres y hombres, sin que lo agoten.

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Parroquia Sagrada Familia