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Resumimos algunas de las indicaciones de la Vicaría General de la diócesis de Burgos de cara a las celebraciones de la Semana Santa:

Domingo de Ramos

Colocar en los cristales de las ventanas de nuestras casas un cartel alusivo a la Semana Santa que invite a acoger la Salvación.

Jueves Santo

A la hora de la comida o de la cena, se puede poner en la mesa un pan y una copa de vino, recordando la Cena del Señor. Leer algún pasaje evangélico (el lavatorio de los pies –Jn 13, 1-20– o el pasaje de la Institución de la Eucaristía –Mt 26, 17-29; 1 Cor 11, 23-34 –) y rezar juntos la oración del Padre.

Viernes Santo

Colocar en un sitio significativo de la casa una Cruz. Si no se tiene, puede prepararse de una manera sencilla como actividad de la familia. juntarnos en torno a ella escuchando algún relato de la Pasión del Señor, guardando un poco de silencio y orando.

Sábado Santo

Por la noche, se puede encender una vela, dejando toda la casa a oscuras. Permanecer un momento en silencio: somos hijos de la Luz y encontramos en Cristo nuestra luz. Podemos concluir cantando juntos el Aleluya Pascual.

Domingo de Pascua

A mediodía nos uniremos todos en el rezo del Regina Caeli, al toque de las campanas. Juntos nos uniremos en el rezo alegre a María, orando unidos.

Misa del martes 31 marzo 2020 (10:00h.)

Escuchar lecturas y homilía

Lectura del santo evangelio según san Juan (8,21-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Oración y reflexión para el día de hoy

Orientaciones en tiempo de Covid-19

Indicaciones de la Vicaría General de la diócesis de Burgos de cara a las celebraciones de la Semana Santa y algunos sacramentos, como las primeras comuniones y las confirmaciones.

En este difícil tiempo que estamos viviendo a causa de la pandemia del Covid-19, considerando el impedimento de celebrar la liturgia comunitariamente en los templos según se decretó en su momento, y ajustándonos a las orientaciones de las autoridades sanitarias, ofrecemos las siguientes orientaciones tras la consulta realizada al Consejo Episcopal y haciendo nuestros los decretos emitidos por la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos (19 y 20 de marzo):

1.- La Pascua es el corazón del año litúrgico: no es una fiesta como las demás. Se convierte en un momento fundamental en la vida de la Iglesia y de cada creyente. Por eso, no puede ser trasladada. La imposibilidad de celebrarla presencialmente en el marco litúrgico de nuestras iglesias nos ha de llevar a promover la celebración en cada una de las familias, sin sacerdote, que se convierten así en auténticas Iglesias domésticas. Aparte de otras propuestas que puedan venir en el marco parroquial, se invita a cada familia a significar de alguna forma estos días:

Domingo de Ramos: como signo externo que nos una a todos, y si no tenemos ramos, podremos colocar en los cristales de las ventanas de nuestras casas un cartel alusivo a la Semana Santa que invite a acoger la Salvación que llega.
Jueves Santo: a la hora de la comida o de la cena, se puede poner en la mesa un pan y una copa de vino, recordando la Cena del Señor. En ese momento podemos leer algún pasaje evangélico (el lavatorio de los pies –Jn 13, 1-20– o el pasaje de la Institución de la Eucaristía –Mt 26, 17-29; 1 Cor 11, 23-34 –) y rezar juntos la oración del Padre nuestro dando gracias a Dios por los regalos que ese día conmemoramos: la Eucaristía, el Sacerdocio y el Amor Fraterno.
Viernes Santo: colocar en un sitio significativo de la casa una Cruz. Si no se tiene, puede prepararse de una manera sencilla como actividad de la familia. En el momento en que se considere oportuno nos podemos juntar en torno a ella escuchando algún relato de la Pasión del Señor, guardando un poco de silencio, orando por los crucificados que siguen sufriendo hoy en la Cruz, especialmente los enfermos de coronavirus y sus familias, y concluyendo con la oración del Padre nuestro.
Sábado Santo: por la noche, se puede encender una vela, dejando toda la casa a oscuras. Permanecer un momento en silencio descubriendo que es Cristo quien ahuyenta la oscuridad. Somos hijos de la Luz y encontramos en Cristo nuestra luz porque ha resucitado y ha vencido a la muerte. Podemos concluir cantando juntos el Aleluya Pascual: es la Pascua del Señor, su paso por nuestras vidas. Y esa luz la podemos dejar colocada prudentemente en nuestras ventanas.
Domingo de Pascua: a mediodía nos uniremos todos en el rezo del Regina Caeli, al toque de las campanas. Juntos nos uniremos en el rezo alegre a María, orando unidos por el cese de la pandemia y porque la Liberación que nos viene de la Pascua pueda llenarnos de paz y gozo.

2.- La celebración de la Misa Crismal se pospone de su habitual fecha y se tendrá en el marco de la fiesta en honor a San Juan de Ávila que también se pospone. Intentaremos que la celebración pueda realizarse, si las autoridades lo permiten, el miércoles 27 de mayo, anterior a la fiesta de Pentecostés. Mientras tanto, utilícense el mismo Crisma y Óleos del año pasado.

3.- Sobre la celebración del Triduo Pascual:
Los sacerdotes celebren los ritos de la Semana Santa sin la presencia del pueblo (a puerta cerrada) y en un lugar adecuado y omitiendo el saludo de la paz.
Los fieles sean avisados de la hora del inicio de las celebraciones, de modo que puedan unirse en oración desde sus propias casas. Podrán ser de gran ayuda los medios de comunicación telemática.
El Sr. Arzobispo celebrará el Triduo Pascual en la Catedral, acompañado de un número muy restringido de canónigos. Las celebraciones se retransmitirán vía streaming por el canal del Arzobispado para que pueda unirse el mayor número posible de fieles de la Diócesis. El horario de las celebraciones será: Domingo de Ramos: 19 h. (siguiendo la costumbre diaria de celebración eucarística por parte del Sr. Arzobispo durante esta crisis sanitaria); Jueves y Viernes Santo a las 17 h.; Vigilia Pascual a las 22 h.; Domingo de Pascua: 19 h.
Los Monasterios de vida contemplativa y comunidades religiosas podrán celebrar el Triduo Pascual a puerta cerrada, en diálogo con sus capellanes y manteniendo las medidas higiénicas y de seguridad establecidas.
El Domingo de Ramos: la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén se celebrará según la tercera forma prevista en el Misal Romano.
Jueves Santo: se omite el lavatorio de los pies, que ya es facultativo. Al final de la misa en la Cena del Señor, se omite la procesión y el Santísimo Sacramento se reserva en el sagrario.
Viernes Santo: en la oración universal se añade la siguiente intención:

«Oremos también por los enfermos del COVID-19, por todos los que están a su cuidado, por los profesionales de la sanidad, por los que están buscando una solución desde la ciencia a esta pandemia, por los que han muerto y por sus familiares, amigos y conocidos, por todos los que están al servicio de la sociedad durante estos días, para que el Señor, dueño de la vida y de la muerte, aleje de nosotros todo mal».

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

«Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo Unigénito soportara la debilidad de nuestra carne, el sufrimiento y la muerte de cruz, concédenos consuelo en la enfermedad, fuerza a los que están al cuidado de la salud de los enfermos, apoyo en nuestras debilidades, consuelo a los que lloran la muerte de sus seres queridos, y el descanso eterno a los que han sufrido la muerte, para que tu pueblo pueda alegrarse por el cese de la pandemia que nos azota y pueda servirte llevando a cabo lo que te agrada. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén».

Vigilia Pascual: se omite el Lucernario, se enciende el cirio y, omitida la procesión, se hace el pregón pascual. Sigue la Liturgia de la Palabra. En la Liturgia Bautismal solo se renuevan las promesas bautismales. Posteriormente se concluye con la Liturgia Eucarística. A los sacerdotes que no puedan unirse a la Vigilia Pascual, recen el Oficio de Lectura indicado para el Domingo de Pascua.

4.- Las expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual se invita a celebrarlas el 14 y 15 de septiembre, coincidiendo con la Fiesta de la Santa Cruz y de la Virgen de los Dolores, si las autoridades sanitarias lo consideran oportuno. Serán las juntas directivas de las cofradías quienes, en diálogo con la Diócesis, vean su conveniencia.

5.-Escuchado el parecer de los Arciprestes, y en diálogo con las autoridades, se pospone la celebración de las Primeras Comuniones al último trimestre del año, a ser posible antes de que comience el Adviento, o en la fecha que se estime más indicada de acuerdo a lo establecido por las autoridades. Igualmente, las Confirmaciones se posponen a esa época o cuando se considere más oportuno.

Misa del lunes 30 marzo 2020 (10:00h.)

Escuchar lecturas y homilía

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, Jesús habló a los fariseos, diciendo:
«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».
Le dijeron los fariseos:
«Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero».
Jesús les contestó:
«Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino yo y e! que me ha enviado, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me ha enviado, el Padre».
Ellos le preguntaban:
«Dónde está tu Padre?».
Jesús contestó:
«Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre».
Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

Misa del domingo 29 marzo 2020 (11:00h.)

Escuchar lecturas y homilía

Escuchar adoración por familias y enfermos

Lectura del santo evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»
Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»
Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!»
Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús: «Quitad la losa.»
Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»
Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»
Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Oración del Papa Francisco a la Virgen María que os invitamos a rezar diariamente:

«Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.
Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita».
Parroquia Sagrada Familia