• 0080
  • Puedes hacer los donativos a la parroquia desde internet. ¡Pulsa aquí!

Campo de trabajo en Pampliega

Continuando con las propuestas del centro juvenil sagrada familia, este verano el destino ha sido la localidad burgalesa de Pampliega.

Del 23 a 29 de julio, 40 jóvenes de este centro juvenil, mas sus animadores han disfrutado de una experiencia colaborativa en en esta localidad. Allí se han realizado diferentes tareas de mejora de la casa parroquial, de los jardines públicos y de la Iglesia. A pesar del trabajo ha habido tiempo para disfrutar de diversas actividades de tiempo libre y también para la formación.

Continuar leyendo

¿Una chica inapropiada?

Celia y Adrián eran dos hermanos que, en general, se llevaban muy bien. Celia había esperado por su hermano toda su vida, es decir, cuatro años. Se lo había pedido a sus padres con insistencia. Lo que Celia no había pensado era que su hermanito iba a crecer y apropiarse de, además del tiempo y la atención de la familia, sus juguetes y su espacio en la casa.

Una mañana, ella estaba jugando con muñequitos y bloques. Había armado una hermosa ciudad y disfrutaba de colocar animalitos y otros juguetes en las calles o en las casas; hasta que llegó su hermano, que quería armar otra ciudad para que sus autos corrieran una carrera. Su madre escuchó los gritos y corrió a la habitación. Los encontró amurallados detrás de una pila de bloques. —Si cada uno acapara los juguetes, al final, en vez de jugar, están sólo cuidando lo que cada uno tiene. ¡Eso no es muy divertido! Se nota en sus rostros. La mamá los convenció de que fueran con ella a la cocina. Estaba haciendo ñoquis, y la podían ayudar a cortar los choricitos de masa. Los juguetes quedaron desparramados por la habitación. Mientras cocinaban, la mamá les contó una historia de la familia. —Mi mamá, es decir, la abuela vuestra, tenía 5 hermanas. Eran seis mujeres; su papá trabajaba en un hospital y la mamá se quedaba en la casa. No era sencillo ocuparse de lo que necesitaba cada una. Los regalos de los cumpleaños eran ropa o zapatos; sólo en Navidad recibían un juguete.

Continuar leyendo

Feliz tiempo de descanso

Fidel Herráez Vegas (Arzobispo de Burgos)

gil hellin

Es frecuente oír en estas fechas el saludo y el deseo que también quiero hacer mío al dirigirme hoy a todos vosotros: ¡Feliz verano!, ¡Felices vacaciones!, ¡Felices días de descanso! Es cierto que el período vacacional se reparte con frecuencia a lo largo del año. Pero sin duda en estos meses cambian sustancialmente el ritmo vital y el escenario social, porque se multiplican los desplazamientos, se intensifican los viajes, la población se concentra en las playas y en lugares turísticos, nuestros pueblos se animan con numerosos visitantes...

Continuar leyendo

Evangelio del domingo, 29 de julio de 2018

 

El domingo pasado veíamos cómo Jesús, después del trabajo misionero de los apóstoles por aquellos pueblos, les quiso dar unas pequeñas vacaciones retirándose a un lugar tranquilo; pero veíamos cómo la multitud de gente, deseosa de escuchar la palabra de Jesús, les fue siguiendo, de modo que Jesús tuvo que comenzar de nuevo a enseñar su palabra y a instruirles sobre las cosas del Reino de Dios. Pues bien, así siguieron todo el día y, como estaban en terreno más bien desierto, se encontraron con un problema. Y es que la mayoría de la gente, por el deseo de seguir a Jesús, no había llevado comida y el hambre se cebaba en toda aquella multitud.

Hoy se nos narra el gran milagro de la multiplicación de panes y peces. Tuvo que hacer mucho impacto entre la primitiva cristiandad, pues es de las pocas cosas que narran los cuatro evangelistas, y dos lo narran dos veces. Hoy, después de la narración el día anterior del evangelio de Marcos, se nos expone este milagro narrado por san Juan. La razón principal es para continuar en los domingos siguientes exponiéndonos la proclamación de la Eucaristía que hará Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. San Juan emplea el milagro como un signo que le sirve para introducir esa proclama.

Continuar leyendo

Sonia sueña

—¿Qué pasa Sonia? —preguntó su mamá que llegó corriendo al cuarto de su hija al oírla gritar. —Sueño, sueño con cosas graciosas –dijo Sonia medio dormida. —¿Eso eran carcajadas? Sonia soñaba mucho, tanto, tanto que a veces tenía más historias de sueño que de la vida despierta. A Sonia le encantaba contar los sueños. Su familia sospechaba que inventaba o, al menos, exageraba. No conocían a otra persona que, como Sonia, sintiera olores, tuviera sensaciones de suavidad, aspereza o viscosidad en los sueños.

Continuar leyendo

Parroquia Sagrada Familia