Evangelio del domingo, 1 de marzo de 2020

Escuchar lecturas y homilía

Escuchar la adoración al Santísimo

Escuchar lecturas y homilía (sábado tarde)

Seguramente el mejor comentario posible a las lecturas no es otro que repetir una y mil veces las preciosas palabras de Isaías, en las que Dios confiesa su ternura por cada uno de nosotros; ternura de madre, y más aún: «Aunque ella se olvide, yo no». De esa experiencia, vivida en plenitud por Jesús, nacen sus palabras en el evangelio de hoy.

Es un fragmento precioso, lleno de poesía, pero no nos lo acabamos de creer. Sí, sí, está muy bien , pero como no te busques el alimento o el vestido, vas listo. Eso de la providencia es bonito, pero las palabras de Jesús nos hablan del «cuidado» que Dios tiene de nosotros, nos dicen que el amor de Dios por nosotros es «cuidado». Cuidado es la delicadeza en el amor, la finura en el amor. Una madre «cuida» a su hijo: su amor es un amor lleno de atención y de detalles. Sí, Dios «cuida» de nosotros. Y eso es la providencia de Dios: su cuidado de nosotros. Un cuidado «de cada día», que somos invitados a descubrir en la contemplación cotidiana de nuestra vida.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,1-11):

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

 

Parroquia Sagrada Familia