Tomar la cruz y seguirlo

En el templo de un lejano pueblo perdido entre las heladas montañas, vivía una gran maestra. Todos los años, numerosas mujeres se apuntaban para ser sus discípulas.

Amira, una joven que cuidaba las cabras se apuntó sin ninguna esperanza de ser seleccionada. Su sorpresa fue muy grande cuando se enteró que la habían elegido. No se creía digna de eso. Se enojaba fácilmente y tenía muchos otros defectos. Como tardaba en presentarse, la maestra envió otro emisario para que la conduzca al templo.

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Mito Narciso

Sandra paseaba con la abuela por las calles de la ciudad de Buenos Aires. En un momento se detuvo y se puso a contemplar un negocio que nunca había visto antes. Ella vivía en un pequeño pueblo de Catamarca y las únicas flores que conocía eran las que estaban en los jardines. Nunca había visto una floristería. Pero, entre la gran variedad de flores que había, algunas dentro de una heladera y otras con carteles que decían “prohibido tocar”, aquellas le llamaron especialmente la atención.

—Son narcisos, —le explicó la abuela—. El narciso es una flor muy bella, delicada, frágil…

Sandra insistió para entrar a la floristería y verlas más de cerca. La encargada, al ver su interés, le explicó:

—Existe un mito que aparece en culturas diferentes con algunas variantes y que explica la belleza de estas flores.
Cuentan que Narciso era un joven, hijo de un dios y de una ninfa. A la madre se le había prometido que su hijo viviría muchos años si no se conocía a sí mismo.

Narciso era muy bello y, los que lo veían, quedaban impresionados con su belleza. Sin embargo, Narciso despreciaba a todos. No sólo los rechazaba, sino que los trataba mal, creyéndose superior a ellos.

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Multiplicación

Un chico del barrio enfermó y necesitaba una habitación especial en su casa para una internación domiciliaria. Debía tener suelo de cerámica y las paredes de azulejos para limpiarlos con profundidad. Debía poseer calefacción y ventanas herméticas. Los padres pidieron presupuesto para la obra, pero era inalcanzable para ellos. Cada día que su hijo pasara en el hospital sería perjudicial para su salud, porque contagiarse un simple resfriado era muy peligroso para él. Santiago y Mica se enteraron de esto y decidieron hacer algo.

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Perdón

Durante la guerra de la independencia de los Estados Unidos un hombre fue condenado a muerte por alta traición. Un soldado que se había señalado por sus grandes acciones heroicas se acercó a Jorge Washington para suplicarle que perdonara a aquel hombre que estaba condenando a morir. Washington le contestó de esta manera: Siento mucho no condescender a la súplica que usted me hace por su amigo, pero en estas condiciones no es posible. La traición tiene que ser condenada a muerte. El suplicante repuso: Pero si es que yo no le suplico por un amigo sino por un enemigo. El general reflexionó por unos instantes y después le dijo: ¿Me dice usted que no es su amigo sino su enemigo? Este le contestó: Sí, es mi enemigo. Me ha injuriado, me ha causado grandes males. Washington le dijo con voz pausada: Esto cambia el cuadro de la situación. ¿Cómo puedo rehusar la súplica de un hombre que tiene la nobleza de implorar el perdón para su enemigo? Y allí mismo le concedió el perdón.

Atrapando

Soñar siempre es algo grandioso: se mezclan situaciones reales con sucesos extraordinarios, se presentan imágenes agradables, nos reencontramos con seres queridos y otras veces, no es tan bonito y tenemos pesadilla.
Algo parecido le sucedió a Sergio que se despertó en medio de la noche gritando con angustia. Cuando su padre fue a ver qué le sucedía, le contó que se soñó al pie de una gran torre. Desde arriba le tiraban objetos frágiles que él tenía que atrapar y acomodar en unas cajas. Llegó un momento que era tanto lo que caía, que no llegaba a agarrarlos, se le resbalaban de las manos y se rompían.

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Parroquia Sagrada Familia